Precariedad: la culpa no es del gerente
Published by juanlu Diciembre 5th, 2007 in periodismo.Juan Varela abandona ADN y vuelve a publicar en su blog. Uno de sus primeros posts, ahora que ya no tiene puesto de mando - al menos de momento - va dirigido a la precariedad del periodista:
Que nadie se engañe. El primer problema de gestión laboral de los periodistas en España son los propios periodistas con mando en las redacciones.
Ellos son, o deberían ser, los responsables de la gestión de personal de la redacción. Son ellos quienes deben primar la excelencia y ocuparse de evitar las situaciones más desfavorables. No basta con tener contentos a los mejor pagados y poner como excusa al gerente.
Reflexiones a cuenta del Manifiesto ante la precariedad de los periodistas firmado conjuntamente por la Asociación de la Prensa de Madrid y el Col.legi de Periodistes de Catalunya.
Mediante este documento se apela a los editores para que revisen los procedimientos de contratación y ajusten los contratos a las normas laborales, y se les propone negociar un acuerdo de buenas prácticas contractuales. También se exhorta a las administraciones públicas para que establezcan, como condición de obligado cumplimiento para alcanzar cualquier acuerdo, la presentación de una declaración de cumplimiento riguroso de las normas laborales y mercantiles vigentes. Y, por último, se apela a la Inspección de Trabajo para que detecte y sancione las malas prácticas laborales en las redacciones.
Y actualizo completando el post con el grito de sensatez de Lorena, periodista vocacional:
Quiero un trabajo que me entusiasme, del que aprenda cada día. Un trabajo que potencie mi creatividad, en el me sienta útil; que me permita observar y entender el mundo, involucrarme. Un trabajo crítico y riguroso, que me acerque a tí, a tus problemas y aspiraciones. En el que no tenga que competir con mis propios compañeros, ni ser discriminada por el hecho de ser mujer.
Quiero un trabajo que me permita sobrevivir, alimentar a mis hijos (incluso tenerlos), atender las necesidades de mis padres enfermos, pagar una vivienda digna; que me deje tiempo libre para disfrutar de mi pareja o de mí misma; estudiar, relacionarme con otros, ir al cine (al menos una vez al mes) y comprar algún libro.
Quiero un trabajo que no me frustre, ni me haga sentir como un simple peon de una fábrica de hacer dinero. Que no me anule.
Quiero un trabajo que me deje respirar, pensar por mí misma, decidir, vivir…





Gracias, Juan Luis. Y tengo muchos motivos: por escucharme y gritar conmigo; por animarme a hacerlo hace poco más de un año; por seguir ahí y ser la voz de muchos. Te admiro, compañero.
Un abrazo fuerte.
Emisora de cobertura nacional. Después de cuatro o cinco años ya de curro a muerte, mil euros mensuales y pago de 500 euros de IVA trimestrales, es decir, que lo de cotizar, ni en sueños. Lo peor es que mientras me lo contaba se reía… Digo yo que la dueña de esa risa también tiene algo de culpa en todo esto de la precariedad laboral.