Café con leche
Published by juanlu Marzo 28th, 2007 in periodismo, política.Zapatero “se arriesga” a ser el primer invitado de un programa (que no tendría sentido sin que hubiera sido él el primer invitado) en el que son los ciudadanos de a pie los que le lanzan las preguntas. Una cada uno, e incluso a veces con derecho a réplica.
Y cuando uno corre riesgos en política, pasa esto:
16 segundos que dan para mucho:
Incluso se ha puesto en marcha una página web que tú mismo puedes editar (un wiki) para que cuentes cuánto te cuesta a ti un café.
Y bien: yo tengo dos preguntas para vosotros.
1. La pregunta de rigor: ¿debe un presidente del Gobierno saber cuánto cuesta un café? [no interpretéis por la pregunta que yo pienso que no].
2. Y sobre todo, ¿por qué tenemos que recurrir a “los ciudadanos de a pie” para que los políticos respondan a las preguntas que nos interesan? [más allá del café, anoche escuché a Zapatero hablar de Sanidad, Educación, Medio Ambiente, Ceuta y Melilla, Inmigración, Seguridad… preguntas duras, críticas y la mayoría respetuosas] ¿Por qué los periodistas han dejado de preguntar lo que a la gente realmente le importa? ¿Han dejado de ser los ‘grandes periodistas’ y sus jefes “ciudadanos de a pie”? ¿Saben cuánto cuesta un café?





Cómo van a saberlo si el café se lo llevamos nosotros, “los periodistas de a pie”….
Un presidente debe saber cuánto cuesta un café si le gusta tomarlo y si lo hace a menudo. Yo no tengo ni idea de lo que cuesta un queso holandés… Y ya en serio, no creo que sea algo esencial que un presidente conozca el índice de precios al café en quince cafeterías distintas. Éste sólo sabe lo que cuesta en el bar al que va regularmente, el del Congreso. Yo sé lo que cuesta en un par de bares de Zaragoza, donde lo tomo habitualmente.
La otra pregunta es mucho más interesante… Que los ciudadanos tomen la palabra y pregunten una o dos veces al año al presidente es muy saludable, incluso para los periodistas, que están tan enfrascados criticando o aprobando boicots, opinando sobre todo sin saber de muchas cosas y ganándose el pan (esto último es lo único que me parece bien, eso hacemos todos). Los ciudadanos dieron el otro día con sus preguntas una lección de periodismo a los que se supone profesionales y que pocas veces dan lecciones de ciudadanía.
Me gusta el formato y me gustó el otro día. Que dure muchos más.
Q lo del café pasa de lo meramente anecdótico, pues sí, porque significa que su puesto no le permite tener una visión cercana de la realidad social… el sabe de las estadísitcas que le pasan para que se estudie y decir que españa ha experimentado un crecimiento económico durante los últimos años…
Así que me preocupa mucho más pensar que ZP, como cualquier presidente de gobierno, esté alejado de la realidad social de su país que se sepa el precio del café, quiero decir, q se crea realmente que el café, los tomates, las autopistas, los alquileres, la vivienda…. siguen costando lo mismo que hace 6 años…
De esa especie de grandes periodistas sé poco… esa gente no murió con las heladas que acabaron con los dinosaurios?
Los medios han terminado por confundir sus agendas e intereses con lo que realmente interesa a la gente de a pie.
Juegan ligas diferentes.
Vaya una mierda de prensa. Todos con la mierda del cafelito…
Lo realmente interesante es saber si Zapatero está cumpliendo su programa electoral, si está cumpliendo aquello que dijo ” ser presidente no me va a cambiar”, si está siendo sincero, si es honesto, si sabe que la vida es cara y que hay gente que áun lo pasa mal para llegar a fin de mes, si sabe que hay pobres en España, si está haciendo todo lo posible por mejorar los servicios a los ciudadanos, si está ampliando los derechos de muchas minorías, etc…
Lo realmente anecdótico es si sabe lo que cuesta el café en el bar que se lo toma el que le preguntó o en la cafetería de León donde ha ido toda la vida.
Con respecto al programa pues diré que yo si le vi algún defecto, salvo dos o tres excepciones, las preguntas estaban hechas con un espíritu parecido a aquello de ” y qué hay de lo mío”.
qué grande es mi madre